domingo, 13 de agosto de 2017

Carles Casagemas . 1880- 1901

En estos días me han regalado el catálogo de la exposición “ Casagemas. El artista bajo el mito”, exposición con la que el Museo Nacional de Arte de Cataluña, rindió homenaje a Carles Casagemas. Para mí ha sido un hallazgo, pues solo conocía a este poeta y pintor como uno de los amigos bohemio de Picasso, que a los 20 años se suicidó por amor, y al que Picasso tomo como modelo en varias ocasiones.
 
 
 
 
 
Autorretrato.
 
 
Casagemas nació Barcelona, en una familia acomodada y nunca supo lo que es pasar miserias. Es el menor de siete hermanos. Siempre quiso escribir y pintar.
De su formación académica se sabe poco, no se tienes registros de que asistiera a la Escuela de Bellas Artes, pero sí de que frecuentó el taller del escenógrafo Fèlix Urgellès y, se cree, que tomó lecciones del paisajista Modest Urgell.
Fue amigo Joaquim Mir e Isidre Nonell, los cuales influyeron en su obra.
De su carácter se dice que era un hombre inestable e hipocondriaco.
 
Murió a la edad de 20, al quitarse la vida por un mal de amores. Rechazado por su amada, la modelo Laure Gargallo, intentó matarla en una café de la Place Clichy, sin éxito, y después se descerrajó a sí mismo un tiro en la sien.
Su muerte conmocionó a Picasso, quien dedicó al suceso dos óleos, y un tercero al entierro, que comentaremos más tarde.



 
Picasso.
 
 
Pintor y buen dibujante, en sus obras utiliza el óleo, y para los dibujos pastel o carboncillo.



 
 
Street Scene , 1898-99.
  Lápiz Conté, lápiz grafito, acuarela y barniz (dibujo "frito") sobre papel.
Felip Massot colección privada.
 
 
Estilo e influencia:
 
Su obra al óleo se caracteriza por trazos gruesos y enérgicos de izquierda a derecha, con tonos intensos en los que apreciamos la influencia Nonell.
 
En los dibujos y pasteles domina los colores planos, así como los contornos resaltados con una línea oscura y gruesa que delimita las formas. Se observa también una gran preocupación por la composición en todas y cada una de sus obras.
 
En cuanto a la temática, pinta paisajes, escenas costumbristas populares, ambientes marginales de los burdeles y bajos fondos, y figuras femeninas de sugerente pose y enigmático tratamiento.
 
Algunas de sus obras:



 
 
 
Paisaje con gran árbol. 1900.
 Óleo sobre lienzo. Museo Picasso, Barcelona.
 
 
Esta obra siempre se había atribuido a un artista desconocido a pesar de que, la pintura era de la antigua colección de Pablo Picasso y se había conservado en el Museo Picasso de Barcelona. En ella observamos, sus gruesas y generosas pinceladas con óleo, ejecutadas de izquierda a derecha (Casagemas era zurdo). Es un paisaje que por la pincelada y por el uso libre del color podemos considerar como pre-Fauve.



 
 
 
En este paisaje marino, los estudiosos del artista aprecian influencia que el pintor paisajista Modest Urgell, un destacado paisajista catalán a finales del siglo XIX, ejerció sobre los primeros trabajos de Casagemas .
 
El tema popular lo trato en muchas de sus obras, como por ejemplo:



 
 
El mercado. 1899.
 
 
 
Su faceta más conocida como artista es la de dibujante, sobre todo al pastel y carbón.



 
 
 
Conversation , 1897-99.
Gouache, tinta, tinta pulverizada y lápiz de grafito sobre papel.
Felip Massot colección privada.
 
 
No obstante, no podemos dejar de sorprendernos por la forma en que Casagemas aprovecha cualquier oportunidad para trabajar y estudiar diferentes técnicas, incluyendo el llamado fregit ("frito") y el uso de tinta pulverizada, similar a la de Nonell.
 
Es en 1900, cuando la amistad entre Casagemas y Picasso se intensifica, se observa que varias obras que coinciden en tema, técnica y estilo. El tema principal de estas obras son la pareja y escenas en el burdel; escenas que representan los barrios marginales de Barcelona a comienzos del siglo XX y que están imbuidas de cierta crítica social. Sin duda el ejemplo más paradigmático es el pastel Casa de cites.



 
 
Casa de citas. 1900.
Museu Nacional d’Art de Catalunya .
 
A medida que se analiza la obra de Casagemas, se descubre a un artista cada vez más complejo: del paisaje hemos pasamos a escenas burguesas y de género y, posteriormente, a la revelación gradual de los más íntimos e irracionales temores y obsesiones de Casagemas, que quedan claras al observar los retratos femeninos.
 
 
 
 
 
Manola. Barcelona o París, 1900-1901
. Col·lecció privada Felip Massot.
 
 
Indiscutiblemente, las mujeres se convierten ahora en un tema clave de su obra, con perturbadoras figuras femeninas rodeadas de espectros que sugieren el mundo interior del artista, sus visiones, fantasmas y sueños. Como vemos en:



 
 
The Dresser. 1900.
Carboncillo, pastel, conté lápiz, tinta y barniz sobre papel de colores.
Felip Massot colección privada.
 
Quizás no solo tenga que ver con su carácter sino también con en ambiente decadente de cambio de siglo que se arraigó en la Barcelona de Casagemas.
 
La visita de Casagemas a Picasso en Montmartre de octubre a diciembre de 1900 es probablemente uno de los periodos más conocidos de su corta vida. De estos años es la pintura al óleo, en la que se recoge una de las escenas callejera de Montmartre que pintó y vendió, probablemente a petición de turistas que visitaban la capital francesa con motivo de la Feria Mundial.



 
 
Montmartre , 1900-01. Óleo sobre lienzo.
 
 Este óleo, está ejecutado en un estilo más académico que los paisajes o los pasteles y sus dibujos más personales.
 
Es bien sabido que, durante su estancia en París, Casagemas se enamoró de Germaine, la futura esposa del pintor catalán Ramón Pichot, de quien hizo varios retratos.



 
 
Retrato de Germaine , 1900-01.
 Pastel, acuarela y lápiz de colores sobre papel.
 Colección Artur Ramón.
 
 
También es bien sabido que el asunto no salió como se esperaba y que Germaine lo rechazó. La obsesión por la modelo desenvoco en el suicidio y muerte de Casagermas.
 
Casagemas, famoso por su vida bohemia, sus borracheras y sus continuas trifulcas, termino con la etiqueta de artista maldito. Sin embargo, para Eduard Vallès, se trata de un “artista moderno” y plenamente integrado con las corrientes del momento y relacionado con artistas como Isidre Nonell o Joaquim Mir, de los que también fue buen amigo.
 
Pablo Picasso, como homenaje pinta:
 
El entierro de Casagemas  en1901.



 
 Pablo Picasso, Musée d’Art Moderne de la Ville de París.
 
 
Si observamos el cuadro,  la composición esta dividida en dos planos, uno terrestre y otro celestial. En la parte superior, la celestial, Picasso recrea un paraíso con numerosas mujeres, una de las cuales recibe al recién llegado que en su semental blanco, se eleva al cielo con los brazos en cruz como un Cristo. En la parte inferior, la terrenal, además de las plañideras que rodean al personaje de cuerpo presente, vemos un arco que volveremos a encontrar más adelante en La vida y que nos remite a un texto de Casagemas en el que habla de una puerta que se abre y a través de la cual penetran los espectros.
 
Tras este pequeño análisis, lo primero que nos viene a la mente es el recuerdo la obra del Greco “ El entierro del Conde de Orgaz”



 
 
 
Y no solo, recordamos la obra del Greco por la composición, sino también por el alargamiento de las figuras que utiliza Picasso.
 
Según se recoge en el catálogo, con la exposición se ha desenterrado fugazmente la figura del artista, aunque sigue ahondando sobre él un auténtico aura de misterio, por los pocos e intrigantes datos que se saben de su vida y porque la mayor parte de su producción ha desaparecido.
Entonces, ¿qué es lo que hace tan llamativo a Casagemas? La respuesta es: la manera en la que le sucumbió el ritmo de la vida bohemia de aquel entonces; la forma en la que llevó al límite la manifestación del gran amor que sentía por una mujer, y lo más importante; la manera decisiva en la que influyó y marcó para siempre la producción artística de Picasso. Sin Casagemas, no existiría la Etapa azul.
 
El período 1901-1904  Picasso traslada sus emociones a sus pinceles eligiendo una paleta fría, de colores azules y apagados. Los personajes que aparecen en sus cuadros en esa época presentan un perfil marcado, unos cuerpos deformados y alargados a la manera del Greco y transmiten un sentimiento de melancolía, tristeza, miseria y abandono. Y soledad. Sobre todo, una profunda soledad. Podemos decir que el azul se transforma en los pinceles de Picasso en el color del llanto y de la desesperación, quizás por la muerte de su amigo.

miércoles, 2 de agosto de 2017

El guardián de la Quimera

Es verano, son las vacaciones, y es bueno cambiar las rutinas y por ello aparco el estudio y comentario de obras de arte y artistas y los ratos de ocio los dedico nadar, leer, hacer y editar fotos…. Entre las lecturas, y por casualidad, ha caído en mis manos “ El guardián de la quimera” la primera obra de Dalila Huesa. Os la recomiendo, es divertida y se pasan buenos ratos.



 
Dalila Huesa
 
 
Un pequeño resumen que ofrece Amazon:
 
Durante largos años el Poder ha permanecido dormido. El mal había ganado la última batalla y tan solo unos pocos sobrevivieron escondidos. Ahora surgen las primeras señales de que se inicia un nuevo ciclo con nuevos luchadores que ni siquiera saben que lo son. Mientras tanto, Sara, Charli, Melquiades y Julia se conocen en la Ciudad Universitaria de Madrid. Cada uno de ellos tiene una historia diferente, pero poseen algo en común: los cuatro están dotados de unos poderes especiales cuya naturaleza irán descubriendo a medida que se van viendo inmersos en una guerra oculta tras la realidad aparente. El encuentro de Sara con el desconocido que le entrega una antigua moneda y le encomienda una extraña misión; el descubrimiento de su propio don; el mensaje contenido en la carta descubierta por Charli; la extraña historia de Melquiades y el leopardo; la aparición y secuestro de Lena la de las Mariposas y las Lágrimas de Cristal; el encuentro de Julia con el Guardián de la Quimera y su inquietante poder; las misteriosas sombras, las agresiones y los asesinatos de personas cercanas a ellos, entre otros avatares, les harán tomar conciencia de la responsabilidad que conlleva su poder y de la necesidad de enfrentarse a las fuerzas del mal.

lunes, 22 de mayo de 2017

Los retratos de El Fayum.

Los retratos funerarios de El Fayum, son quizá la expresión artística más singular del Egipto romano.


 
 
 
Se trata de retratos de hombres, mujeres, niños, jóvenes y ancianos pintados en vida de estos, ocasionalmente enmarcados, expuestos en su casa y que posteriormente fueron recortados para acoplarlos sobre el rostro de su momia para preservar su memoria.









Sarcófago del joven Artemidoro 98 - 117 d.C.
El sarcófago, de cartón enriquecido con pan de oro, lleva inscrita la frase "Artemidoro, adiós", y está decorado con representaciones de varias divinidades egipcias:
Horus, Thot con la cabeza de ibis y Anubis con cabeza de chacal.














Antes de analizar los retratos, situémonos en el tiempo y en el espacio:
 
Los localizamos en la fase final de la historia del Antiguo Egipto, concretamente entre los siglos I y III de nuestra era; cuando el esplendor del poder faraónico hacía tiempo que había finalizado y un nuevo orden, impuesto tras la anexión del territorio al imperio romano, ha desplazado el centro de gravedad desde el valle del Nilo al mar Mediterráneo.
 
Se encontraron mayoritariamente en la región de El Fayum, de ahí su nombre, si bien algunos han sido descubiertos fuera del Fayum, por ejemplo en Saqqara y Antinoopolis.
 
La región de El Fayum, está situada en el noroeste de Egipto a unos 89 km. al sur de El Cairo, y fue y es, una fértil zona de oasis cuyas tierras son regadas por el Bahr Yusef, afluente del Nilo.



 
 
 
En la zona te tuvimos presentes tres civilizaciones:
 
La civilización romana, para la que el retrato, herencia etrusca, suponía algo de suma importancia. No creían en la vida después de la muerte. En sus creencias, después de esta vida no existía nada, salvo el recuerdo de los hechos realizados durante la misma y, la memoria del difunto. A diferencia de las representaciones idealizadas griegas, el romano se interesaba por la huella del tiempo en los rostros, al fin y al cabo, en el individualismo de los rasgos quedaba marcada parte de la biografía del difunto.
 
La religión egipcia se diferencia totalmente de la romana en su creencia en la “otra vida”. En los textos egipcios se suponía que el hombre poseía un cuerpo jat, un cuerpo espiritual sahu, "espíritu" ba, un "doble" ka, inteligencia ju, su sombra jaibit, una forma sejem, un corazón o mente ib, y un nombre ren. La conservación del cuerpo y de sus elementos fundamentales era necesario para alcanzar la existencia eterna, entendida como la continuación de la viva terrenal. A esa necesidad responde el ritual de momificación que consistía en librar a el cuerpo de la mayoría de las partes fácilmente corruptibles, para ser preservado, siendo para ello limpiado con natrón, rellenado de especias y plantas aromáticas, envuelto con vendas de lino, y protegido por amuletos y textos religiosos, y desde el Primer Periodo Intermedio protegido su rostro con máscaras funerarias para facilitar su identidad como un ser que habitaba en los dominios del Osiris.
La “moda” de los “retratos” en momias, usados en lugar de las tradicionales máscaras funerarias egipcias, probablemente comenzó en Egipto durante el gobierno del emperador Tiberio (14-37 D.C) y se mantuvo durante unos 200 años.

La concepción griega se sitúa entre las dos, representando la muerte como la aniquilación de la identidad del individuo en el reino del Hades o según los cultos mistéricos, como la deificación del alma del iniciado.
 
Estas tres influencias, la egipcia, griega y la romana, culminan en los Retratos del Fayum.
 
La forma de enterramiento seguía siendo egipcia, pero el estilo pictórico de los retratos era totalmente grecorromano. Lo importante era captar el parecido físico del fallecido.
 
 
¿Quiénes son los representados?



 
 
 
El Fayum en época romana era un área muy cosmopolita, con esperanza de vida muy baja.
 
Si observamos los retratos, los rasgos individuales de los personajes “retratados” responden a diferentes tipos étnicos, correspondientes a diferentes procedencias: griegos, macedonios, sirios e indios.



 
 
 
Se cree que se trata de miembros de las elites militares o religiosas, descendientes de colonos o colonos mismos, personas con un poder adquisitivo que les permitía costearse un oficio religioso de precio alto.
 
Características:
 
El soporte de los retratos del Fayum es madera de roble, sicómoro, ciprés, higuera, cedro y cítricos, muchas veces entelado en lino. La madera estaba preparada para favorecer “el agarre” de la cera, con sulfato de calcio, carbón y pigmento ocre, resultando una superficie ligeramente granulada.
 
Están pintados con las técnicas de la encáustica o el temple, y suelen ser retratos de busto casi frontales, y para darles más naturalidad, el modelo suele girar el rostro muy ligeramente hacia uno de los lados. Por lo general, ellos van siempre muy bien vestidos y ellas perfectamente enjoyadas.



 
 
 
Por las vestimentas, las joyas y los peinados tenemos una aproximación a la moda de la época.
 
No se sabe a ciencia cierta si los retratados posaban o si se dibujaban de memoria, pero la es pose es estática y siempre nos miran, es una mirada confiada, inquieta, triste y severa.
 
 
En los retratos, a veces, aparecen inscripciones sobre el retratado (la edad del difunto al morir, y su filiación familiar) o el autor, aunque mayoritariamente son obras anónimas. Se cree, que tenían un carácter doméstico, ornamental y sentimental.
 
Los retratos, como vimos antes, permanecían un tiempo en la casa, conviviendo con los vivos para pasar a formar parte, posteriormente, al terreno funerario.
 
En investigaciones recientes se han realizado escáneres a los cadáveres, comprobándose en muchos casos que la edad de muchos individuos al morir se corresponde con la de su representación. Se han llevado a cabo incluso reconstrucciones en tres dimensiones de los rostros representados.
 
En su estilo se observa una síntesis progresiva en el tiempo de los rasgos faciales de los retratados, que coincide con el avance del arte paleocristiano sirio y copto, y aproxima estas obras de arte a los iconos bizantinos.



 
 
Retrato femenino (¿Antinoe?), París, Museo del Louvre. Siglo II a.C.

"Este retrato es uno de los ejemplos más hermosos. Está realizado sobre madera de cedro y pintado con la técnica de la encáustica (pigmento disuelto en cera), por eso las pinceladas son tan visibles.
A diferencia de la mayoría de los retratos de El Fayum, la chica no mira hacia nosotros, sino que esquiva nuestra mirada. Aun así, sus gigantescos ojos negros siguen siendo magnéticos. Lleva el cabello recogido en un moño, sujeto con un alfiler de oro, unos preciosos pendientes, un broche para sujetar la capa y un collar de perlas, que no podemos ver porque ha quedado tapado por una lámina de pan de oro, color que simboliza la inmortalidad. Y desde luego, ha conseguido alcanzarla."
 
 
Los retratos han sido objeto de controversia. Los especialistas en arte grecorromano los consideraron obras egipcias, pero los egiptólogos los consideraron creaciones de los primeros años de la era cristiana, cuando Egipto estaba bajo el dominio de Roma y por lo tanto, fuera del ámbito egipcio.
Durante demasiado tiempo los historiadores del arte menospreciaron estas obras maestras. Actualmente, los retratos están recibiendo la atención que merecen, sobre todo por la sorprendente posibilidad de que estos retratos introducidos entre las vendas de las momias quizás no sean representaciones del arte romano provincial, como se ha descrito más arriba, sino que sean obras creadas por egipcios para egipcios. Dicho de otro modo, puede que no sean retratos de la aristocracia mediterránea que controlaba Egipto en época romana, sino de los propios egipcios.

lunes, 27 de marzo de 2017

KEITH HARING. 1958 – 1990.



 
 
 
 
Nace en Pensilvania. Desde niño le gusta el dibujo y comienza a dibujar inspirándose en los dibujos animados de la televisión. Estudia arte en la Ivy School of Art de Pittsburgh y posteriormente en la Escuela de Artes Visuales en Nueva York.
 
Nueva York en 1980 vive una época de frenesí, el punk y la new wave eclosionan en la música, las artes plásticas y crítica social. Haring pertenece a esta generación pop.
 
Keith Haring, influenciado por la estética del cómic e incluso por los dibujos de Walt Disney, es uno de los artistas plástico y activista social más reconocidos de la década de los 80 y 90.



 
 
 
En Nueva York, su amistad Jean-Michel Basquiat, y su relación con los círculos musicales, literarios y de activismo social le sirven para trazar estrategias que le permiten difundir su trabajo en las calles, las paredes o los vagones del transporte público.
 
En el metro Haring pegaba papeles negros sobre anuncios publicitarios viejos y pintaba encima con tiza blanca, lo que le llevo a ser arrestado en varias ocasiones por daños a la propiedad pública.



 
 
 
Características de su obra:
 
En 1980 comenzó a hacer grafitis, dibujando con rotulador imágenes similares a dibujos animados.



 
Mural de Keith Haring en Nueva York.
 
 
Para sus obras escoge temas de actualidad y temas polémicos y los trata siempre con una cierta provocación muy al gusto de la sociedad en la que se mueve. Posemos ver: bebés gateando, sexos enormes, alusiones políticamente correctas a la energía nuclear, glosa de la “inquietud moral” ante las catástrofes, amoríos entre todo tipo de sexos...



 
 
 
Utiliza soportes pictóricos muy variados: muros, papeles, telas, fibra de video, metales, maderas y los trabaja con tiza, tinta, acrílico…, siempre con un estilo desenfadado y personal.



 
 
 
Dibuja empleando líneas gruesas para definir los contornos.



 
 
 
Colores primarios muy brillantes que cubren superficies planas.



 
 
 
También verdes, rosas, naranjas y lilas.
 
Su lenguaje pictórico muy simbólico es muy cercano al mundo infantil, influenciado, como dijimos, por el mundo de los tebeos y de los dibujos animados. En su simbología figuran perros ladrando, figuras con agujeros en el ombligo, otras que sostienen cruces, pirámides, naves espaciales y bebés que son un símbolo de energía y de ganas de aprender.



 
 
 
 
 
 
Su obra también se caracteriza por las críticas que emite en relación a la sociedad de consumo, a las nuevas formas de religiosidad y a las grandes amenazas que sugieren estos tiempos.



 
 
 
Una de sus mayores influencias fue la del artista Pierre Alchinsky, que le permitió apreciar las posibilidades del arte infantil empleado por un artista.
 
En el riquísimo vocabulario gráfico de Haring, encontramos ensambladas las influencias de Picasso, el Expresionismo, el arte ritual africano, precolombino y la cultura del hip-hop. Asimismo su obra la podríamos relacionar con los cuadros de El Bosco, pues admiraba las figuras grotescas que aparecían en sus cuadros del Bosco.



 
 
 
 
 
 
Homosexual militante, tras ser diagnosticado en 1988 como portador de VIH sus obras comenzaron a ser más comprometidas social y culturalmente abogando por el sexo seguro.



 
 
 
Siendo ya un artista de renombre estuvo en Madrid donde visitó la feria de arte contemporáneo Arco. Su comentario "aburridísimo". Todo lo contrario a la impresión que le causó el Museo del Prado.
 
Viaja a Barcelona a la exposición de Frederic Amat coincidiendo con Montse Guillén, dueña del restaurante “El Internacional” de Nueva York al que acudían personalidades como Andy Warhol. En Barcelona nace la posibilidad de que realizara un mural para la ciudad. Acepta y en seguida se pone a pensar en la idea y selecciona para realizarlo el barrio de el Raval.
El Raval era un barrio castigado por la pobreza, las drogas y las enfermedades de transmisión sexual. Por ello, decide crear su mural allí con la idea de alertar e informar sobre el Sida mediante referencias a los peligros del sexo sin protección. La pared que elige mide treinta metros y es el lugar donde más jeringuillas se encontraban todas las mañanas, es una pared en mal estado y piensa que será una obra efímera, pero debido al paralelismo que ve con los barrios de Nueva York en los que él comenzó su andadura, la quiere y consiguen los permisos para la realizar el trabajo. Trabajo que realiza en cinco horas.



 
 
 
En el Mural se representa una serpiente ahogando una jeringuilla, debajo de la cual se lee su nombre: Sida. A su izquierda se puede observar un grupo de personas huyendo a la vez que una pareja con una tijera pincha al reptil mientras otro individuo le coloca un preservativo. Y todo ello en un único color, el rojo, el color de la pasión, del peligro, de la sangre, en definitiva.
 
No es extraño que él, que de los vagones del metro saltó a los apartamentos de Manhattan, quisiera dejar uno de sus últimos alegatos contra la enfermedad que le mató en un lugar como el Raval.
 
Haring fue una figura activa sobre la enfermedad, la sexualidad y la homosexualidad. Esta última fue una de las constantes en sus creaciones debido a los prejuicios y el estigma de la época acerca de las relaciones entre hombres.



 
 
 
La obra de Haring tiene un gran carácter lúdico; prueba de ello es que los niños pueden jugar con sus esculturas situadas en un parque como si fuesen el equipamiento de la zona de juego de un parque infantil.



 
 
 
Durante los años ochenta, Haring realizó, gracias a la financiación pública, pinturas y esculturas relacionadas con temáticas infantiles.
 
Bajo los auspicios del sector público, enseñó a muchos niños a trabajar, a pintar y a crear arte a su manera. El propio artista lo explicaba de la siguiente forma:
 
“Desenrollo este gran rollo de papel. Los niños se sientan a mí alrededor. Hago algunos dibujos sobre el papel. Entonces ellos empiezan a dibujar con rotuladores o lápices. La música va sonando... y cuando para, todos nos cambiamos de sitio y nos sentamos en otra parte del papel...”.
 
Realizó talleres con niños en diferentes lugares.
 
Entre 1982 y 1989 realizó 50 enormes murales al aire libre, muchos encargados por instituciones cuando el establishment reconoció el alcance universal de sus mensajes.
 
Dejó en marcha una fundación Haring Foundation, creada en 1989, con la idea de desarrollar programas para niños en los que se hablara y se diera a conocer el Sida. Fundación que sigue en activo. En su obra Silence = Death, por ejemplo, se representan diversas figuras que se cubren los ojos y los oídos y se configura como la invisibilidad del Sida en la década de los ochenta.



 
 
 
Creo una infraestructura comercial para vender la ingente cantidad de merchandising que lleva su marca.
 
Haring diseñó el logotipo del Año Internacional de la Juventud de las Naciones Unidas (1985).
 
Con motivo del centenario de la estatua de la libertad (1986) realizó un dibujo gigante que los niños colorearon.



 
 
 
También ilustró un par de libros infantiles.
 
Al final de su vida, dedicó gran parte de su tiempo a causas sociales, centros infantiles, proyectos antidroga y campañas de sexo seguro.
 
No fue un pintor político; pero democratizó el arte; hizo de las calles su lienzo. Las cubriría con inmensos murales.
 
“Keith Haring logra derribar estereotipos y generar nuevas interpretaciones en relación al arte como un dispositivo de comunicación y de regulación social. Parte de la transformación cultural y social durante la década de los 80, surge a partir de la nueva concepción que los artistas pop otorgan a su producción, como formas que se contraponen a las clásicas y permiten en cierta forma «democratizar» el arte, debido a que la sociedad moderna y las nuevas formas de producción y reproducción sugieren la necesidad de ampliar y potencializar las relaciones comerciales y culturales, la globalización hace parte de este fenómeno como un detonador de la información y las redes de comunicación.”



 
 
 
Podemos leer sobre él “Haring fue un pintor de monigotes, de esos muñecos que todos hemos dibujado muchas veces de pequeños”, pero fue algo más, fue un hombre cargado de sensibilidad y compromiso social que trasmitía a través de imágenes que nos parecen simples pero que están saturadas de simbolismo y denuncia.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Ellsworth Kelly. 1923 - 2015

 
 
 
Pintor y escultor estadounidense.
Estudia Bellas Artes en el Pratt Institute de Brooklyn del 1941 a  1948. Viaja a Europa, para conocer las obras de los grandes maestros. Se establece en París durante unos diez años,y estudiara en la Académie des Beaux Arts pintura y dibujo. Sera ahora cuando descubre el arte Románico y Bizantino por el que sintió una gran admiración.  Se relaciono con artistas del movimiento minimalista, como Jean Arp o Alexander Calder . Su gran admiración por la obra de Matisse marca su interés por el color y las formas simples, elementos que forman la base de su lenguaje cuando vuelve a Nueva York. En 1954 regresa a Estados Unidos y estudia pintura en la Escuela de Museo de Bellas Artes de Boston. De estos estudios nos dice: 
 
"Fueron unos estudios muy tradicionales. Para ellos era el momento de pintar desnudos, no un montón de color. Pero a mí me gustaba Kandinsky. Yo quería hacer algo diferente".
 
Y lo vemos experimentando con pinturas de enorme simplicidad, mezclando ordenadamente blanco y negro o blanco con otro color.



 
1959
 

En la obra se observa simplicidad, geometría.



 
1951


Lo tememos situado a medio camino entre la abstracción geométrica y el minimalismo.



 
 
1952
 
 
En algunas de sus pinturas, como en la anterior, se ve clarísimamente la influencia de los campos de color de Mark Rotkho.
 
 
Algunas características que podemos observar en sus obras son:
 
Kelly trabaja el óleo sobre lienzo, la estampa gráfica, el collage y la escultura, muchas veces destinada a espacios públicos.



 
 
Creueta del Coll. 1987.


Compuso obras en las que superpone diferentes soportes creando híbridos entre pintura y escultura.

 
 
1963


Utiliza principalmente el óleo, por el color y brillo que proporciona. Kelly mezcla sus propios pigmentos y crea una destilación final que da la impresión de estar contemplando los colores de algo ya visto en el mundo ( el azul del cielo y el mar, el rojo de la tierra y el fuego ).
 
Sus obras se distinguen porque muchas de ellas consisten en una única mancha definida de color brillante sobre fondo neutro.



 
 
 
Aunque la obra tiene una total ausencia de figuración, el artista busca la emoción del espectador a través de colores intensos y diferentes, que crean un delicado y cuidado equilibrio.



 
 
 
Se caracterizan también por la completa ausencia de la huella del artista como medio para conseguir pinturas anónimas, que hagan referencia únicamente a cualidades pictóricas.
 
 
Para crear una obra parte de la observación de formas cotidianas, de las que extrae estructuras primarias geométricas, por ejemplo, la proyección de unas sombras sobre una escalera , obra de 1950.



 
 
 
Kelly parte de algo que ha visto, pero abstrae de tal manera esa primera imagen que se vuelve inidentificable en la obra. El resultado es:





La proyección de unas sombras sobre una escalera. 1950


Este método de trabajo, a la vez que lo libera de la necesidad de inventar algo que pintar, le permite investigar sobre la “forma abstracta de las cosas”.
 
Otros ejemplo los tenemos en detalle de un puente sobre el Senate Plaque de 1951.



 
 
 
 
O en ventana de 1949.



 
 
 
Kelly nos dice:
 
"Me interesa la proyección de la forma hacia el exterior y no la lectura individual del artista. De hecho, desde los años 50 procuro mirar siempre hacia fuera, perdiendo todo rasgo individual. Si la forma está bien hecha trabaja por ella misma".
 
 
Quizás sea esto lo que desmarca a Kelly del minimalismo: la conciencia de que la obra no pertenece al artista , sino que adquiere sentido únicamente cuando quien la ve establece con ella una relación dialéctica.
 
"Por esto mi pintura hace mucho que renunció a manifestarse dentro de un marco". "En realidad mis formas pretenden actuar en el subconsciente del observador como memoria de las cosas. Todas las formas que utilizo proceden de la observación de la realidad, pero, al despojarlas de los detalles ornamentales y ofrecerlas en dimensiones mucho mayores que el original, pierden su significación para actuar como recuerdo".
 
La intención de Kelly es que los espectadores experimenten sus obras con respuestas instintivas, físicas en relación a la estructura , el color de la obra, y el espacio circundante en vez de con el análisis contextual o interpretativo de la misma.
 
 
Kelly fue uno de los primeros artistas en crear lienzos con formas irregulares.



 
 
 
Sus posteriores relieves en capas, esculturas planas y dibujos lineales desafiaron aún más las concepciones espaciales de los espectadores .



 
 
 
Las obras más conocidas de Ellsworth Kelly de su último periodo son sus paneles pintados, que consisten en la unión de varios lienzos que en alguna ocasión han llegado a 64; cada lienzo está pintado de un color intenso y diferente, que crea un todo vibrante de cuidado equilibrio.




 
 
 
Aunque no se adhiere a ningún movimiento artístico, Kelly es una gran influencia en el desarrollo de minimalismo, la pintura del Hard edge, el Colour Field, y el arte pop .
 
 
Recordemos un poco:
 
 
Color field es un estilo de pintura abstracta que surgió en la ciudad de New York durante los años cuarenta y cincuenta del siglo XX. Se inspiró en el modernismo europeo y se encuentra estrechamente relacionado con el expresionismo abstracto,  muchos de sus principales creadores pertenecían a este  movimiento.
El Color Field se encuentra caracterizado, principalmente, por amplios campos de color liso y sólido, extendidos o teñidos en el lienzo, creando áreas de superficie uniforme y un plano liso de imagen. El movimiento otorga menor énfasis a la pincelada y la acción, a favor de la consistencia de la forma en su conjunto y del proceso.E n la pintura del Color Field, “el color es liberado del contexto objetivo y se convierte en el sujeto en sí mismo”.
 
Hard Edge Painting, es la pintura en la que las transiciones abruptas se encuentran entre las áreas de color. Las áreas de color son a menudo de un solo color invariable . El estilo de la pintura “Hard Edge” se relaciona con la abstracción geométrica, el Op Art , la abstracción post- pictórica , y el “Colour Field”.



 
 
 
En 1996 Kelly declaro al New York Times que se había dado cuenta de que no quería componer imágenes, sino encontrarlas.
 
“Sentía que mi visión elegía aquello que debía mostrar. Para mí, la investigación de la percepción era lo más importante. Había mucho que ver y todo me parecía fantástico”.
 
Esa observación de lo que tenía ante su vista le llevó a crear sus primeros paneles cargados de color y unidos al azar con los que sorprendió al mundo artístico gracias a una peculiar visión de la abstracción en la que cultura y escultura eran concebidas de manera complementaria.



 
 
 
El interés por las estructuras primarias, antisubjetivismo (Kelly no firma sus obras), los elementos repetidos en serie: puede situar al artista dentro de la corriente minimalista, cosa que han hecho numerosos tratadistas de arte. Pero él prefiere desmarcarse del calificativo, en nombre del antidogmatismo, nos dice:
 
"El minimalismo me parece una corriente ultradogmática, que excluye por completo lo que ocurre fuera de la forma que presenta. Es además un tipo de arte agresivo, de denuncia de un mundo que no funciona. Richard Serra, por ejemplo, insiste en su obra en que todo va muy mal, y no quiere que esto se olvide. Yo, en cambio, pienso en que hay seres humanos que contemplan las obras".